Juan José Vega
Curioso de todos los conocimientos, jamás llegó a vertebrar su saber histórico, en especial sobre asuntos occidentales, sus informaciones son muy incompletas. Por estos vacíos yerra con frecuencia en el detalle, aunque casi nunca en las apreciaciones generales. Limitado a una visión andina por su inicial cultura
aborigen, ni siquiera pudo aprender bien el castellano. Pero no se amedrentó por estas deficiencias. Se percibe que le importaba el fondo y no la forma en las páginas que tan penosamente escribía. Prefirió hacer perdurable el recuerdo de lo indio sin penetrar en la minuciosidad de la historia hispánica del Perú. Tomó
partido en lo social, bregando por la justicia más que por la aplicación de las eyes. Asimismo, más que católico puede considerársele un fanático eticista cristiano y por encima de todo destaca como artista, con un arte libre y comprometido a la vez, puesto que jamás abandonó su lucha “por los pobres”.
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martes, 16 de febrero de 2010
LOS INCAS FRENTE A LA CONQUISTA ESPAÑOLA
Juan José Vega
La Conquista tuvo dos fases. La primera contra los grandes capitanes de Atao Huallpa y la segunda contra Manco Inca3. En total fueron trece años de guerras implacables (1531‐1544). La Conquista del Incario fue, en verdad, una lucha en la cual cayeron combatiendo unos dos mil españoles. Contienda que registró varios triunfos incaicos sobre las armas hispánicas. Épicas campañas al final de las cuales Manco Inca llegó a formar un pelotón de caballería y una elemental arcabucería; larga lid que sólo habría de concluir luego del asesinato de aquel Inca, en Vitcos, a finales de 1544.
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La Conquista tuvo dos fases. La primera contra los grandes capitanes de Atao Huallpa y la segunda contra Manco Inca3. En total fueron trece años de guerras implacables (1531‐1544). La Conquista del Incario fue, en verdad, una lucha en la cual cayeron combatiendo unos dos mil españoles. Contienda que registró varios triunfos incaicos sobre las armas hispánicas. Épicas campañas al final de las cuales Manco Inca llegó a formar un pelotón de caballería y una elemental arcabucería; larga lid que sólo habría de concluir luego del asesinato de aquel Inca, en Vitcos, a finales de 1544.
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La revitalización del mito del retorno del dios Viracocha (1514 -1535)
Juan José Vega
Hernán Cortés no vaciló en utilizar a fondo el mito del retorno de Quetzalcoatl y bajo su amparo -vistos todos sus soldados como teúles o dioses- ingresó pacíficamente a Méjico, disfrutando por meses de privilegios divinos; él y sus hombres. Francisco Pizarro hizo lo propio en el Imperio de los Incas, bajo la aureola de Viracocha y como hijos del dios fueron vistos inicialmente sus soldados. En general la táctica de la utilización de los dioses (la "alianza" con ellos) fue norma común de los conquistadores. La abrió el propio Cristóba1 Colón entre los taínos isleños invadidos en 1492: "están persuadidos de que venimos del cielo”, escribió con inocultable satisfacción.
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Hernán Cortés no vaciló en utilizar a fondo el mito del retorno de Quetzalcoatl y bajo su amparo -vistos todos sus soldados como teúles o dioses- ingresó pacíficamente a Méjico, disfrutando por meses de privilegios divinos; él y sus hombres. Francisco Pizarro hizo lo propio en el Imperio de los Incas, bajo la aureola de Viracocha y como hijos del dios fueron vistos inicialmente sus soldados. En general la táctica de la utilización de los dioses (la "alianza" con ellos) fue norma común de los conquistadores. La abrió el propio Cristóba1 Colón entre los taínos isleños invadidos en 1492: "están persuadidos de que venimos del cielo”, escribió con inocultable satisfacción.
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Garcilaso, un luchador contra el racismo
Juan José Vega
Como está un tanto de moda atacar a Garcilazo, poco se ha reparado en varios aspectos positivos antes soslayados. Tal el caso de su lucha contra lo que después de llamarse racismo. Su amplitud de criterio es precursora; en época tan temprana, Garcilazo se os presenta por encima de los prejuicios de raza. En esta tierra en la cual se odiaban entre sí todos los grupos étnicos: españoles, indios, negros y moriscos, forzados a convivir a raíz de la Conquista Española, Garcilaso no toma partio contra ningun sector. Es idealista, integrador; soñando sin duda con tiempos mejores en el futuro, quiere agrupar a todos en su comprensión y afecto. Por eso también quiso a los negros, adelantando juicios que resultan precursores a nivel planetario,
y tradujo a un notable judío y se unió a una morisca, en la cual dejó un hijo, episodios probatorios de una mente amplia que díficilmente halla parangón en los hombres de su tiempo, en Europa o en América. Se arquirá que todo ello se debió a su origen mestizo. Sería un error.
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y tradujo a un notable judío y se unió a una morisca, en la cual dejó un hijo, episodios probatorios de una mente amplia que díficilmente halla parangón en los hombres de su tiempo, en Europa o en América. Se arquirá que todo ello se debió a su origen mestizo. Sería un error.
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Manco Inca: La guerra silenciada
Juan José Vega
La bravísima lucha dada por Manco Inca a los conquistadores españoles fue, sin ápice de duda, la mayor contienda que éstos sufrieron en la conquista de América durante el siglo XVI. Basta recordar los dos mil muertos que les costó, según los propios documentos castellanos de la época. Sin embargo, en el Perú todavía los rezagos de un hispanismo ñoño han impedido ver con claridad un proceso de resistencia que, en su inicio, afrontó la desventaja de enfrentar la revolución contra el Cuzco dirigida por los yana-Generales de Ataohualpa: 1529-1534. El período más relevante fue el de Manco Inca, el joven emperador que desde 1536 se propuso reconquistar su reino luchando a la vez contra los invasores y contra varias aristocracias indígenas poderosas.
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La bravísima lucha dada por Manco Inca a los conquistadores españoles fue, sin ápice de duda, la mayor contienda que éstos sufrieron en la conquista de América durante el siglo XVI. Basta recordar los dos mil muertos que les costó, según los propios documentos castellanos de la época. Sin embargo, en el Perú todavía los rezagos de un hispanismo ñoño han impedido ver con claridad un proceso de resistencia que, en su inicio, afrontó la desventaja de enfrentar la revolución contra el Cuzco dirigida por los yana-Generales de Ataohualpa: 1529-1534. El período más relevante fue el de Manco Inca, el joven emperador que desde 1536 se propuso reconquistar su reino luchando a la vez contra los invasores y contra varias aristocracias indígenas poderosas.
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Los ricos caciques empresarios del siglo XVI
Juan José Vega
Pero, ¿a quiénes calificamos como indios ricos? Pues a los que tenían riquezas, obviamente, pero sólo unos cuantos de ellos se enriquecieron al percibir el valor de la moneda y las sutiles e implacables normas del surgente capitalismo. Aquellos pocos caciques y algunos indios plebeyos fueron, pues, capitalistas, condición tanto más remarcable, puesto que surgieron en el siglo XVI, que fue el de la Conquista Española. Hombres que dejaron atrás los diminutos privilegios que concedía la Corona a unos mil de esos funcionarios nativos.
Personajes estos casi desconocidos hasta hoy, a pesar de haber sido estudiados por algunos historiadores. Eran orgullosos de su estirpe indígena, además.
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Pero, ¿a quiénes calificamos como indios ricos? Pues a los que tenían riquezas, obviamente, pero sólo unos cuantos de ellos se enriquecieron al percibir el valor de la moneda y las sutiles e implacables normas del surgente capitalismo. Aquellos pocos caciques y algunos indios plebeyos fueron, pues, capitalistas, condición tanto más remarcable, puesto que surgieron en el siglo XVI, que fue el de la Conquista Española. Hombres que dejaron atrás los diminutos privilegios que concedía la Corona a unos mil de esos funcionarios nativos.
Personajes estos casi desconocidos hasta hoy, a pesar de haber sido estudiados por algunos historiadores. Eran orgullosos de su estirpe indígena, además.
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